El diario · 11 · 9 · 2026
Álbum de fotos de boda: qué fotos merecen estar dentro (y cuáles no)

El día que el fotógrafo os manda la galería se acaba un problema y empieza otro. Ya no os faltan fotos: os sobran. Un par de miles de archivos, ocho versiones casi idénticas del mismo beso y la sensación incómoda de que dejar una fuera es tirarla. En un álbum de fotos de boda no cabe todo, y ahí está justo su gracia: os obliga a decidir qué parte de aquel día queréis tener a mano dentro de veinte años. Os contamos cómo hacemos esa criba, qué fotos suelen ganarse el sitio y cuáles podéis descartar sin remordimiento
Cuántas fotos entran, para haceros una idea
Es la primera pregunta y tiene truco, porque la respuesta no es un número: depende de cuántas pongáis en cada página. El nuestro mide 30 × 20 cm y tiene entre 40 y 60 páginas. Con una foto por página el álbum respira y cada imagen se mira sola; con cuatro por página os cabe el triple, pero cada foto se mira bastante menos
Nuestro consejo es empezar por el ritmo y no por la cuenta. Pensad en cuántas veces queréis pasar página antes de llegar al banquete. Si la respuesta os parece demasiadas, sobran fotos. Cuando tengáis el ritmo, el número sale solo
La primera criba es la fácil: los casi iguales
Un fotógrafo dispara en ráfaga en los momentos que importan, así que vais a encontrar bloques de ocho o diez fotos casi idénticas. Esa es la primera pasada y es la más rápida: de cada bloque se queda una. No la más bonita en general, sino aquella en la que alguien hace algo. Una mano que se cierra, una boca a media risa, unos ojos que miran fuera de cuadro
Haced esta pasada deprisa y sin discutir. Es la que más fotos quita y la que menos duele, porque en realidad no estáis descartando momentos, estáis eligiendo un fotograma dentro del mismo momento
Qué fotos merecen estar dentro
Después de la primera criba os quedan un par de cientos y aquí es donde la cosa se pone seria. Lo que a nosotros nos ha servido, de tanto ver álbumes abrirse por primera vez, es este criterio: se quedan las fotos que cuentan algo que no sabíais que estaba pasando
En la práctica suelen ser cuatro tipos. Las de las manos, que dicen más que las caras y casi nunca se eligen. También las de la gente que ya no está o que vive lejos, aunque salgan movidas o mal encuadradas, porque dentro de diez años esa foto valdrá más que cualquier posado. Luego están las del rato muerto, antes de entrar a la ceremonia o al final de la noche, cuando ya nadie actúa. Y alguna del sitio vacío: la mesa antes de que se sienten, la iglesia sin nadie, el jardín a las nueve de la mañana
También merece un hueco alguna foto que os incomode un poco. La del llanto de vuestra madre, la del abrazo en el que no sabíais dónde meter la cara. Si dentro solo hay sonrisas, el álbum queda bonito y se abre poco, y eso lo hemos visto muchas veces
Qué podéis dejar fuera sin sentiros mal
No tenéis que meter a todo el mundo. Un álbum no es una lista de invitados y no está pensado para demostrarle a nadie que salió. Si la foto de grupo con los primos es la típica foto de grupo, os vale una y no cinco
Fuera también los detalles de catálogo. Los zapatos sobre la cama, el plano cerrado de las flores del centro de mesa, la invitación fotografiada sobre mármol. Son bonitas y las hace todo el mundo, pero dentro de quince años no os van a recordar nada que no os recuerde ya cualquier otra foto
Y fuera las que solo entran por compromiso. Ya sabéis cuáles son: las metéis pensando en quien las va a mirar. El álbum acaba en vuestra casa y sois vosotros quienes lo vais a abrir
El orden: por dónde empezar y cómo acabar
La mayoría de la gente ordena por hora, porque es lo que hace la carpeta sola, y funciona bastante bien. Pero merece la pena tocarlo un poco. Un álbum que empieza con los preparativos de las siete de la mañana empieza flojo, y el principio es lo que más se mira
Probad a abrir con una foto que ya tenga a los dos dentro y a dejar los preparativos justo después. Agrupad por bloques (la mañana, la ceremonia, el aperitivo, la fiesta) y dad a cada bloque un respiro: una foto sola, grande, antes de pasar al siguiente. Y guardad una buena para el final, que no sea la última cronológicamente sino la que os deja como queréis quedaros
Cómo lo hacemos nosotros
Somos Pau y Paula y hacemos cada álbum a mano, con tapas de lino natural y vuestros nombres bordados puntada a puntada. Lo que llega a nuestras manos es vuestra selección, así que esta criba la hacéis vosotros, y por eso nos gusta contaros cómo la haríamos nosotros antes de que os pongáis
Desde que nos mandáis las fotos tardamos entre uno y dos meses, que es lo que tarda un bordado hecho a mano y no a máquina. Podéis ver el recorrido completo en cómo trabajamos y los detalles del álbum en la página del álbum: 399 € con el envío incluido a cualquier parte del mundo, dos servilletas bordadas con vuestras iniciales y un detalle que preferimos no contar aquí
Si os interesa qué hay detrás de un álbum hecho así, lo explicamos en qué diferencia a un álbum artesanal de uno de imprenta, y si lo que queréis es saber por qué unos cuestan 60 € y otros 900 €, está en cuánto cuesta un álbum de boda
Cuándo parar
Una selección así no se acaba sola, hay que dejarla. Llega un punto en el que estáis moviendo dos fotos de sitio por décima vez y ya no mejoráis nada. Cuando os pase, cerrad el ordenador y dejadlo reposar dos días. Al volver, la que sobraba se ve enseguida
Y aceptad desde el principio que van a quedarse fuera fotos buenas. No desaparecen: siguen en el disco duro y las podéis mirar cuando queráis. Tampoco hace falta que las del álbum sean las mejores de la boda, basta con que sean las que os apetece tener encima de la mesa sin encender ningún aparato
Preguntas frecuentes
¿Cuántas fotos tiene un álbum de boda?
No hay una cifra fija, porque depende de cuántas metáis por página. El nuestro tiene entre 40 y 60 páginas: con una foto por página vais holgados y cada imagen se mira sola, y cuantas más apretéis, más se parecerá a un mural. Nosotros tiraríamos a menos de las que os apetece poner
¿Elegimos nosotros las fotos o lo hace el fotógrafo?
Muchos fotógrafos os entregan una preselección y suele ser un punto de partida estupendo, porque ya han quitado los descartes técnicos. Pero la última palabra es vuestra: vosotros sabéis quién es la señora del sombrero y por qué esa foto movida del final de la noche vale más que la del ramo
¿Y las fotos que hicieron los invitados con el móvil?
Algunas valen mucho, porque están hechas desde dentro y sin nadie posando. Miradlas con un criterio: si la resolución aguanta impresa a 30 × 20 cm y cuenta algo que no tenéis en las del fotógrafo, entra. Si es una foto borrosa de una mesa, se queda en el móvil
Si estáis leyendo esto para alguien que se casa y todavía no tiene las fotos, existe el vale regalo: no caduca, así que lo usan cuando les llegue la galería y estén listos para sentarse a elegir. Si todavía dudáis entre esto y otra cosa, tenéis más ideas en qué regalar a unos novios que tienen de todo